“La herida.
En la que, por la que, a pesar de la que hablo
No está en mi, no está en ti.
Mí herida.
De la que hablo, me habla, me forma, deforma, conforma, reforma, inconforma.
La que insiste, persiste, resiste, exime, reprime, deprime, redime, imprime.
Que soporta, aporta, comporta, importa y desboca.
No tiene ni cielo ni fondo
Ni luz ni olvido, ni paz ni aliento
Carece de los cinco sentidos
De puntos cardinales
De territorio y de nombre
De los cuatro elementos
De algún cuadrante
De destino, causa, efecto, afecto y defecto
No puede nombrarse
No puede tocarse
Sin aroma y sin sabor
Es en ti y sobre ti, antes y después, primero que nada y al final de todo.
Es vacío simple, limpio y puro.
Agudece por la vida, resurge de la muerte
Se hunde en cada sueño y pesadilla
Carece de intención y excede en intensidad
No le busques, no le llames, no le invoques, no le lamentes, no le pidas
No hace falta.
La falta le fundó y ahí es donde siempre vivirá.
De ahí venimos y para allá vamos”.

Escribir es insistir...
ResponderEliminarSer psicoanalista y apostar por la poesía es un maridaje muy interesante.
Alguna vez alguien Me compartió: los psicoanalistas tienen una vena poética que a veces trasciende en la clínica.
En tus letras se alcanza a ver ese toque de formación en psicoanalistas.
Escribir...es una bella necedad.
Estás pequeñas líneas para que no pares y sigas escribiendo...apostando.
AH
Hace mucho que esperábamos éste paso, de la escritura que guardabas, a la que compartes, gracias por el salto cuántico, o de fe, o desde el acantilado almar, como sea es un arrojo, celebro leerte, de nuevo, y que sea un paso más en tu larga caminata, de orejas rotas o heridas, como sea, tu las enfrentas escribiendo.
ResponderEliminarLeerte es un placer, con gusto seguiremos!!
ACV