lunes, 29 de octubre de 2018

“La cara de la bondad (no) es una falsa máscara”.

Resistencia
Insistencia 
Existencia 
Persistencia

Voy re-cabando
Una, dos, ocho, diez 
Las cosas salen al centro 
Blanco, púrpura, amarillo, tornado, tornasol, rosa, negro
Desdicha y llanto
Urgencia de voces 
Van des-enmascarándo-me
Voy re-sarciéndo-me
Voy des-cubriéndo-me


Nombrar la des-dicha
Renunciar a la sonrisa eterna
Recuperar la búsqueda 

¿Qué (no) buscar?
¿Qué (no) nombrar?
¿Qué (no) creer?
¿Qué (no) querer?
¿Qué (no) decir?
¿Qué (no) hacer?

No se abandone el sueño por muy ajeno que se muestre.
El sueño mismo es el horizonte.
Soñar subsistir, en el último espectro de (mi) luz.

jueves, 25 de octubre de 2018

¡Feliz (no) cumpleaños, sirena twittera!

Es curiosa la reflexión que evocó en mí un "aniversario en redes sociales".
Apenas ayer (por alguna fortuita razón que me hizo regresar a reabrir mi perfil), "twitter me recordó", que hace seis años abrí mi cuenta.
El recordatorio venía acompañado de una oración genérica (probablemente creada por esta red para dar la sensación de una "mayor experiencia personal" en este tipo de ocasiones) que decía: "¿Recuerdas cuándo te uniste a twitter? ¡Yo sí!".
¿Yo sí? Vaya, claro que no. No lo recuerdo. Y no creo no ser la única. Sin embargo, dado que existen cualquier cantidad de historias en torno a "fechas importantes como ésta", donde habrá quienes sí recuerden santo y seña del suceso, dire que para mí, en lo particular, el principio de este "cumpleaños socio-virtual" no aparece con demasiadas imágenes del pasado. Un grupo de compañeros de facultad hablando de facebook como si no hubiera un mañana, docentes debatiendo las posibilidades educativas y los riesgos de y en internet (a quienes nadie prestaba atención por estar en facebook), más compañeros hablando de aplicaciones y compatibilidad, música, revistas en línea, escuchar música en youtube, ser selectivo, ser selectivo, ¿qué seleccionar?...y dentro de todo esto apareció twitter. 
Sin la inundación de imágenes ni de texto, mucha información, chistes cortos, más información. 
Con eso bastó.
Aunque, lo que sí recuerdo interesante fue haber "creado mi nombre" (quizás hable de eso en otra entrada).
En fin.
140 caracteres. Seguir, seguir, TT, #, seguir, comentar, enviar DM. 
Estrellita, estrellita... ¡corazón!, corazón, corazón, tendencias, corazón, recibir DM, corazón, descorazonar. 
Dejar de seguir. 
280 caracteres. Retwittear, eliminar retwitt. Abrir hilo. Cerrar hilo.
Y así durante seis años.
Realmente, no parece haber pasado tanto tiempo, y, si no lo pienso tanto, me confieso: siento agrado por ese tiempo cuando no era indispensable (¿¡ahora lo es!?) tener redes sociales. Lo siento, creo que habla mi nostalgia de "todo tiempo pasado siempre fue mejor". Pero lo creo sinceramente (no hace falta que aplique para alguien más).
Pero, volviendo al ejemplo de mi aniversario twittero, quizá, lo que se pudiese celebrar es llegar a un año más de no haber claudicado en el camino, de sostener y sostenerse "activo" en dicho perfil (aunque el que esté libre de nunca haber eliminado su cuenta que arroje la primera piedra), o de volver, de revivirlo.
Ahora bien, no recuerdo qué esperaba al abrir una cuenta en twitter (si es que acaso esperaba algo).
En sí mismo, sólo era algo cercano a un experimento, hacer uso de eso (que hace poco alguien dijo en un intento de debate, con efectos poco serios) "el internet de las cosas".
Venga, que, a mi juicio, lo podría equiparar con aquella primera experiencia de crear una cuenta de correo electrónico, que en sí mismo no servía para nada. ¡Que no! que con 11 años, viviendo en provincia, sin oficio ni beneficio, ¿quién habría de escribirle a uno con alguna otra utilidad más que el ocio? Aunque ¡vaya, que la sensación de transformación que podía experimentarse no se niega! Y es que, bueno ¿a esa edad qué no se sentía de esa manera?
Y sí, eso bien que pudo ser, eso que se sintió al haber creado tu primer correo, antes de tener sinnúmero de cuentas que pasaron, pasan, pasarán  al olvido. Eso, haber creído firmemente que se accedía a algo fantástico (literal y metafóricamente hablando), quizás equivaldría a eso inesperado que acontece en la creación de un ideal (lo que aqueja siempre al humano en el plano físico) en este caso en la "experiencia virtual".
Y es que los espejos siempre son atractivos por su brillo proveniente de lo (des)conocido, por su vacío (in)finito, por el reflejo de nos-otros mismos, de la (im)posibilidad de encontrar el asomo de alguien más.
 Y bien. Realmente no lo sé, ¿qué podría saber yo?, que nunca recuerdo mi "cumpleaños twittero". 🎉🍰

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