Creo que he leído poco,
aunque conmigo va lo leído
en libros que (no) tengo,
en los que (me) sueño,
los que (no) leo en internet,
en audiolibro,
en las copias que (nunca) he sacado
para poder leer libros que nunca llegaré a tener
y que (no) necesito.
Llevo conmigo los libros
que (no) me han prestado,
los que doné, regalé, vendí,
los que abandoné
(¿o que me abandonaron?)
también los que presté, perdí, odié, amé.
Pero aunque (no) tengamos en casa cada cosa leída
lo que hemos leído, por in-fortunio,
nunca nos abandona,
nos conforma,
y casi siempre
nos des-borda.
