viernes, 9 de mayo de 2025

Manifiesto contrasexual o sobre los viajes del inconsciente en el transporte público

Desde el año pasado tengo el propósito de leer los libros que siempre he querido (tengo una lista que me parece bastante realista desde mis posibilidades vitales).

No me importa si "todo el mundo" lo leyó, le gustó, o no. Quiero conocer con mis propios ojos lo que tengan que decirme ese texto a mí, o no.

Ya no me interesa pensar si voy tarde o temprano, no me sirve para continuar y muchas veces pensar así me ha hecho más daño que otra cosa. ¿Exagero?, no lo sé, no me interesa. ¿Tengo que dar explicaciones?, nunca más. Abandoné ese camino.

Leí a Paul B. Preciado en 2020 por primera vez con Yo soy el monstruo que os habla. Informe para una academia de psicoanalistas. Jamás había leído antes algo suyo pero lo que encontré ahí fue un rayo y un oasis al mismo tiempo. He estudiado y trabajo en torno al psicoanálisis desde 2009, será mucho o poco tiempo, me es indiferente, lo que sí es cierto es que implica algo importante en mi vida desde entonces y aún ahora, leerle en ese momento hizo que algo en mí hiciera click en mi y fue increíble. Lecturas, la práctica, mis preguntas, la teoría, la vida misma tomaron otro rumbo.

No creo ser una persona transgresora, pero creo profundamente que en nuestro interior hay muchas cosas que se van transformando y eso es un proceso silencioso, complejo pero desafiante, transgresor. Eso es otra forma de disrupción subjetiva y cuando sucede es como renovarse la vida.

Hay cambios no visibles para quien no está listo. Creo es mejor alejarse de quien no quiera acompañarnos, no creo en ser mártir de nuestra propia vida.

Volviendo al presente una de esas lecturas que quería conocer por fin pude terminarla. Manifiesto contrasexual, de Beatriz Preciado fue publicado en el 2000. No creo haber llegado tarde ni muy pronto a su lectura. Creo que no se trata de pensar primero, entender antes, es ir a nuestro ritmo. Es nuestro proceso y no tiene que ser como el de nadie más.

Vamos deviniendo quienes somos incesantemente y este libro me hizo sentir eso. No sucedió desde la primera página pero sucedió justo al final (¿ahora eso sería el inicio?). Fue una lectura como podría ser cualquier otra, en medio del transporte público, con la noche a cuestas, con el hambre distrayendo el pensamiento, con la ciudad rugiendo debajo de mis pies, pero al final se convirtió en un regalo para la Yazmín que (ya no )soy, que al egresar de la carrera tenía dudas y le respondían que no había leído "bien" ciertos seminarios. No pude leer este libro antes pero sí encontré otras personas con quien dialogar y preguntar(nos) cosas. No todas las personas llegan a hacerlo al mismo tiempo ni de la misma forma, hay más de una forma de construir conocimiento.

Dejaré una cita (algo extensa) de Manifiesto contrasexual para compartir mi emoción con un ejemplo:
"La prótesis no viene a compensar fantásticamente una falta, no es alucinatoria ni delirante, sino que, como los senos en el torso desnudo del presidente Schreber, constituye una banda de intensidad productiva. La metafísica de la falta, que comparten ciertas teologías y ciertas formas del psicoanálisis nos querrían convencer de que a todos nos falta algo.
Nos dicen que el mundo está en orden porque a las mujeres les falta el pene, porque los hombres no tienen uterosenos, porque a los hombres y a las mujeres les falta el "falo trascendental" - o el megadildo-. Nos dicen que a los animales les falta el alma, y que a las máquinas cibernéticas les falta la carne y la voluntad de las conexiones eléctricas vienen a compensar con un exceso de información...
No nos falta nada. Deleuze y Guattari ya lo habían dicho. No nos falta ni el pene, ni los senos. El cuerpo es ya un territorio por el que cruzan órganos múltiples e identidades diversas. Lo que nos faltan son las ganas, lo demás está de sobra."*

Nuestra existencia no está flotando en el vacío, en psicoanálisis esto se formula como que nuestro deseo es el deseo del Otro. Este no es una defensa teórica, y aquí no vengo a refutar ni a confirmar nada, es un recordatorio íntimo, donde no quiero olvidar que desde hace algún tiempo mi vida no la entiendo atrapada en ningún concepto. Intento con cada sol y luna re-aparecer hasta sentirme menos de alguien más y más de mí. Que este libro me recordó que nada está escrito en piedra y que nuestros pensamientos a veces lo parecen pero de eso se trata la subjetividad de ir mutando todo lo que necesitemos y que nuestra dignidad como seres vivientes y deseantes no está puesto en duda por ello, que hay personas que lo han comprendido y que es mejor acercarse allí donde hay posibilidad.

Diría que compartiré las próximas lecturas que tenga pero iré despacio, sin pretensiones, re-escribiendo -me atravesando la ciudad una y otra vez, con la música de los árboles, con el sabor de un café recién hecho. Ojalá nos volvamos a encontrar aquí, una vez más.



* Preciado, B. (2000) Manifiesto contrasexual. pág. 197

Resumen de mi Guadalupe Reinas 2025

Se fueron enero y febrero pero aquí estoy, sosteniéndome en en las cosas que me gustan. Por fin escribí lo que fue mi GR 2025 , maratona lec...