Celebro que un 19 de Mayo de 2018 atendería a mi primer paciente desde la escucha psicoanalítica. Celebro por lo que he hayado desde entonces, porque lo que se puede hacer desde la convicción y porque sigo realizando este trabajo de acompañamiento.
¿Y saben algo? Recién caigo en cuenta que es un día previo al día de la psicóloga y el psicólogo, profesión desde donde inicié mi formación y la forma en que llegué al psicoanálisis. Esto me hace pensar hoy, un poco de lo siguiente.
Hacer psicoanálisis desde las periferias en Latinoamérica es insistir, resistir, construir día a día desde un compromiso por la vida de las y los sujetos. Hacer clínica en psicoanálisis, teoría desde el psicoanálisis es trabajar también inmersos/as en un sistema de salud que no siempre ofrece servicios para todas y todos los usuarios, incluso tampoco brinda trabajos dignos a quienes realizan las labores diarias en los distintos niveles de atención. Pero que a pesar de desigualdades económicas, de género, de realidades tales como discriminación, pobreza y múltiples realidades sociales ofrecemos nuestro acompañamiento, nuestra escucha en medio de todo ese ruido para que las, los sujetos se escuchen, re encuentren el deseo que incluso allí les habita. Ofrecemos espacios para no perder-nos, para reconocer que merecemos mejores condiciones para nuestra vidas.
El trabajo de escucha de lo inconsciente no es clasista, el sistema lo ha convertido en eso. El psicoanálisis no es anacrónico, como tampoco lo es escuchar los sueños, los silencios, los significantes de nuestras historias, el capitalismo lo ha hecho parecer así.
Hemos llegado a navegar por esas aguas a veces bebiendo de esos brebajes como si no pudiéramos tomar otros elixires, esos en los que nuestra voz tiene más espacio para saborear la calma, para habitar este mundo. Hacer psicoanálisis me ha hecho navegar distinto en la vorágine de una época como la nuestra. Por eso es que celebro. Porque aún hay quienes apuestan y crean por rehabitarnos como lenguajes diferentes. Celebro seguir encontrando personas, familias, colegas, que se permiten pausar para escuchar-se, para reconstruir-se, no desde la renuncia, sino desde la reinvención diaria, por ustedes se ilumina este presente que es el psicoanálisis y con ustedes este mundo es diferente en muchos y valiosos nuevos sentidos.

