Confesión para quien pase por procesos que sean más complejos de lo que puedan parecerlo.
Hace 2 años conseguí mi licencia para conducir. Siempre narro que ha sido el proceso más difícil que he pasado y al mismo tiempo algo que anhelaba aprender.
Sin haber contemplado tráfico, costos, las subidas xalapeñas, malos chistes sobre “mujeres al volante”, gente que se siente autorizada para decir de qué se debe sufrir y de qué no y un largo etcétera, aprendí algo nuevo.
A
pesar del miedo, lentamente re-surgí, entre lágrimas, perseverancia y gracias a mucha (mucha) ayuda de mi analista y de mi familia.
Por eso celebro esta fecha por pausar mas no renunciar.
Atravesé el miedo así como atravesé la ciudad y descubrí que podía aprender algo de lo que no me creía(n) capaz.
Por eso este mensaje, no importa cuando leas esto, para quien lo necesite :
Sin importar quién seas y qué planees hacer, por muy complejo que parezca, te deseo paciencia con tus procesos, para que vayas a tu ritmo y no solo sobre-vivas, sino que creas en ti, profundamente en ti, que pidas ayuda porque lo necesitas, porque mereces que te ayuden, deseo que te permitas ayudar, y que no olvides que lograrás re-construirte todas las veces que lo necesites al ritmo que te necesites.