sábado, 12 de octubre de 2019

“Luces obscuras.. De un encuentro con Élisabeth Roudinesco”

“Luces obscuras.. De un encuentro con Élisabeth  Roudinesco”

Extiendo mi mano sobre la obscuridad
El ruido de un río invisible me alimenta.
Anochece.
Busco una hoja y este lapicero
como si fueran agua o un bocado que comer
Pero en el camino del aire, el sueño se interpuso y olvidé la sed
Ahora, en medio de la noche, del río y del silencio
Busco cualquier papel y lapicero como un pañuelo y una luz,
para llorar, para seguir andando.

Esto no es una crónica, naturalmente
Porque a mi se me da el no dárseme las cosas.
No se me dan por el simple hecho de que solo me aproximo y es un intercambio, no una conquista

Aquí, mi palabra, ésta palabra
La que escuchas en ti cuando lees esto
Empezó como una voz mía, que fui construyendo casi como invento
Ahora, es tuya y también inventas tú.
*
La ciudad es enorme, pero si lo intentamos nos encontramos en la misma fila
Pretendemos que la inmensidad de la historia quepa en un par de horas
Sabemos que no es posible pero nos hacemos los desentendidos.
Cada asiento tiene un murmullo
Y el espacio se rompe con otro idioma
No es de otro mundo, solo de otra tierra
¿Por qué duele tanto sabernos distintos?
Cada uno espera, o no, que se cumpla alguna expectativa
Aunque nadie sabe de cierto si es posible,  igual creemos
Eso es parte de lo que nos trajo aquí, ¿no es cierto?
El reloj no deja de correr y el mundo aún intenta salvarse
Desde  la avenida se hace el silencio de unos pasos
Y entonces, aparece.
Su nombre y todo su pasado deja claro su fastuoso estruendo.
Ella sabe que está retando al tiempo

Avanza, avanza, avanza, se detiene
Rechaza, se burla, calla
Ríe sin mofa, pareciera retar algún recuerdo,
y vuelve sin más sobresalto.
¿Quién es uno en ese ruedo compartido?
Estallan las manos y el salón se vacía
Élisabeth termina su primera aparición en la Ciudad Monstruo.
La exaltación posee y desposee a los presentes como notas de alguna canción que no suena en ningún lugar.

Saludos entre cientos de desconocidos
¿Cuántas veces se necesita ver a alguien para creer que se le conoce?
Afuera llueve y todos toman un fragmento de sí para resguardarse en la memoria.
Volvemos a nosotros mismos de una u otra forma, en alguna hora y otra.
*
El silencio sigue  sonando, como manecillas del reloj
Pero la hospitalidad serena el espacio
Dejo caer mi cabeza sobre la almohada
Y me rondan en elipsis voces  que no son mías
Discusiones que yo no empecé
Preguntas que yo no hice
Viajes ajenos.
Enojos y simpatías volaban por doquier.
Solo me es propio el sonido del río cercano.
Y por azares que desconozco, un salvavidas,
 un libro de Sabines.
Si el análisis me ha salvado la vida, la poesía me ha devuelto la sensación de vivir.
*
La luz vuelve, otro día comienza pero nos encontraremos hasta el atardecer.
Dan vueltas por doquier.
Nadi

e dice nada pero esperan todo
¿Cuántas tazas de café se necesitan para comenzar el rechazo a rechazar?
La ironía y el sarcasmo bien podrían sumarse a la lista de asistencia.
Esta ruleta de emociones se obsequia en todo círculo entre  humanos.
De cualquier modo, sin permiso, avanzamos.
Y se logran pactos y alianzas.
La felicidad parece estar dentro de todos, y en cierto modo así es.
No hay chiste del que no rían
No hay libro que no regalen
No hay amistad que no se ofrezca
A veces más, a veces menos, somos Torre de Babel.
Se acaba el día.
Hablan de todo y la noche se enciende.
*
Siendo la ausencia de un cuarto sin luz
Para salvarme de mí vuelvo a pedir asilo en mis palabras de colores
Porque en el oleaje más tranquilo también se puede desaparecer
Y sé posible iluminarme con esas luces oscuras, esas que describió Roudinesco, sí, esas otras que viven sin favor de la conciencia
Las que encuentro leyendo poesía flotante,  en mí o escrita por alguien más, dicha por alguien más
Porque el amor lo cura todo, o no, pero el poema da cobijo,
 también
cuando se le escribe,
cuando se le clama,
¿no es esto también otra forma del amor?
Siento el lenguaje de los colores hablándome al oído.
No puedo ser más clara para explicar qué pasa por mi durante el insomnio.
Las madrugadas traen consigo el sonido de las casas que crujen,
solo a esa hora se tiene el tiempo de escucharlas,
solo a esa hora he escuchado el quebranto y he podido ponerle en palabras.
*
Llegamos al fin. Al fin, llegamos.
Se habló del amor en los ojos de alguien más.
Del significante padre y origen, de compañías, miembros y ex comulgados, del diván, museos, técnica; del tiempo y la escanción.
De las mujeres, su importancia, lugar y  pertenencia en el movimiento psicoanalítico.
Sobre  creación y lo que hace o no un psicoanalista.
¿Qué hace o no hace un psicoanalista?
Pero los textos no son mandamientos.
Se habló de Francia.
 ¿Qué pasa en México?
*
Cada uno cree en su propio triunfo, pero apostamos por el otro.
La luz obscura se diluye durante el día también.
Aunque no nademos del mismo modo, bebemos la misma agua.
No hay camino detrás sino la suma de los caminos.

Los abrazos de hasta pronto, hasta luego, hasta siempre.
¿Qué es el tiempo?

La tierra ajena es una misma hasta volver a tocar la puerta propia.
*
El mayor cobijo, éste lapicero con el que escribo, esta hoja, blanca no más, frente mío.
Mi boca seca, la mente en blanco.
No sé qué hora ha dado, tampoco me importa averiguarlo.
Me hace daño el sueño, pero sobre todo la cordura.

Solitarios siendo
Solitarios andando
Nos hemos dicho "hasta pronto" creyéndolo.
Alguna vez si quiera lleguemos a encontrarnos.


domingo, 12 de mayo de 2019

Re-escribir el amor.

“Voy a escribir y reescribirme
Jurarme y conjurarme 
Decir o maldecirme
Para amar y amarme
Las veces que sea necesario
Las veces que lo necesite y me necesite
Voy a hacerlo en mi nombre y en vano, todas las veces y las ganas que así me dé 
Porque qué otra cosa hacer
Si no es hablar-nos en el amor
Del im-propio
Del ajeno
Del in-oportuno
Del des-aprovechado
In-fortunado 
Im-perfecto
Del prestado
Olvidado y devastado 
Del primero y del último
Que nunca es el último y siempre el primero y al revés, siempre al revés 
Y qué quieres que te diga que no sepas ya pero que siempre puedes reinventar
Amar es eso
Y nunca
Y jamás 
Y hasta pronto
Hasta nunca
Hasta luego
Adiós y hola
Ver sin verse
Verse sin saber
Saber sin sentir
Pero vivir siendo finito hasta volverse infinito
Porque no hay tiempo mal habido
Ni mal querido ni bien amado
O mal sano y maltrecho
Sólo amado, siempre amado
Y así sin pensar y soñar hasta volver 
Volver a ver, o no verse jamás
Amor mío, amor tuyo
Amor nuestro 
Para mi y aún sin ti
Que nunca es sólo el amor de uno
Pero tampoco sólo del otro
Y no es antes ni después
Solo presente, siempre presente
Nunca pasado
Jamás futuro
Solo es hoy
Y hasta no verte pronto
Y hasta verte siempre
Amado amante
Mirarte al espejo y encontrarte
Para no volver a ser y ser un otro
Y hasta la osadía de creer
Creer en ti y en tu reflejo 
Hasta existir en otro puente
Ser el mar y la orilla
Aún quemadas las naves
Zarpar de nuevo
Tan sólo solos, solas, soles naufragando contracorriente en el mismo mar, que es lago, charco, fuente, cielo, espejo, reflejo del mundo que llevas a cuestas y entre párpados 
Es caída dulce y negra de donde todos, todos, todos bebemos la misma agua blanca, cristalina, brillante, infinita y eterna luz del mar puro y profundo 
Ese mar que es el amor y el amar y el amarse.
A uno, a sí, a todo, a nada, pero siendo eso y más, mucho más.
Y re-escribo de mi amor
Para afirmarme una
Para negarme dos
Para renacer tres
Porque no hay significado escrito, proscrito ni prescrito del amar
Ni para mí ni para nadie
Por eso seré el significante que tenga que ser
Vocal, consonante,
Silencio, abismo y gloria
Caída, mar y vuelo
Suelo, luz y barca
Habré de amar mis palmas y mi voz
Cómo si fueran alas 
Tal como se ama la respiración al abrir los ojos al nuevo día 
Tal como se ama el cuerpo al escucharlo en silencio 
Porque voy a elegir siempre la libertad de ser
Ser significado y significante del aire pero también del ave
Me afirmaré todas las negaciones posibles 
Todas las que necesite para vivir y revivir
Porque solo necesito una afirmación, la primera para continuar creyendo en mí 
¿Cuándo se tiene que re-escribir el amor?
Cuando así lo quieras.”

viernes, 8 de marzo de 2019

¿Qué no es la sororidad?💚

¿Qué no es la sororidad?
"Sororidad no es decirle a otra qué hacer o no con su cuerpo, no es decirle qué pensar, qué ponerse, cómo hablar, a dónde ir, qué hacer con su tiempo, no es decidir por la otra.
La sororidad es dar lugar a la palabra de la otra, que ella decida libremente, sobre ella y lo que quiere hacer, según sus deseos, según su entendimiento de la vida.
Dar lugar a su palabra, darle crédito a lo que quiere, creerle, respetar sus decisiones.
Si bien podemos compartir, dar, regalar, apoyar, escuchar, desde lo que contamos o también querer buscar alcanzar más, la sororidad no es imponer, suponer, ni creer entender a otra mujer sin haber siquiera preguntado antes y primero que nada, qué piensa ella, con que no está de acuerdo, qué quiere y qué no quiere para sí.
Darle oportunidad y tiempo para que crezca hacia dónde quiere y cuando quiera y pueda hacerlo
Y si no podemos o queremos escuchar a la otra en su dimensión particular, tampoco estamos obligadas a hacerlo.
Sororidad también es eso.
Acompañar y respetar el legítimo lugar de lo que es otra mujer.
Dar lugar a que pueda decidir, a que pueda elegir.
Preguntar, acompañar.
La sororidad también implica eso, saber a-le-jar-se cuando no se comparta la visión de la vida de la otra.
Dar espacio para que esa mujer, en su más digno e irrenunciable derecho, de-ci-da.
No impedir, no estorbar, no atacar, no menospreciar, no humillar.
No hablar mal de la otra.
No buscar que le vaya mal a la otra.
Darle lugar a lo que quiera ser cuando quiera serlo.
Sororidad es, entonces, buscar que otra mujer tenga todas las condiciones para decidir, así como tú también las mereces.
Así, poder decidir.
No imponer, no suponer.
No negar lo que crea la otra, no callar lo que piense la otra, no impedir que otra decida, no disponer de lo que la otra quiera para sí, no exponer a otra a la burla, no menospreciar sus decisiones porque sean distintas a las tuyas.
Apoyarle cuando se pueda aportar algo a su vida, estar en momentos difíciles, celebrar con ella las victorias que consiga, recordarle que siempre puede cambiar, e incluso alejarse cuando nada de esto se pueda dar y sobre todo hacerlo sí y sólo sí así lo quiere ella también.
No olvidar que e-lla pue-de e-le-gir.
Preguntarle, acompañarle y si no es posible, alejarse y respetarle.
Eso es sororidad.
Eso apreciable y estimada.
Quien quiera seas.
Donde quiera que estés.
Sin importar el día que estés leyendo esto.
Quizás yo no entienda lo que estás pasando, puede que no llegue a hacerlo nunca, pero respeto lo que eres y lo que quieras o no ser.
Tú voz es lo más valioso que tienes, jamás renuncies a ti.
No renuncies a lo que quieras lograr, no desistas en construirte y  reconstruir de ti todo lo que necesites hacer.
Atesórare siempre.
Cuentas conmigo si así lo quisieras, aún en la distancia, así no nos conozcamos nunca, apoyo y respeto lo que eres, tu lugar en este mundo, en esta tierra y en esta vida.
Hoy ocho de marzo, doce de agosto, mañana, el mes que viene, del año que sea, bajo el color que más te guste, desde las formas que mejor te parezca, desde lo que sepa y lo que desconozca, voy a estar ahí porque es lo que nos merecemos todas desde el primer día en que nacimos, desde el momento en que nos nombraron y nos nombramos, desde el momento en que quisiste ser tú, desde el momento en que quieres y puedes ser otra, desde el momento en que quisiste volver a lo que eras, desde que quieres no volver atrás nunca, tienes el derecho a elegir, no lo olvides, ¡tienes el derecho a elegir!
No permitas que alguien te haga olvidarlo o dudar de esto, y no permitas que lo olviden las mujeres en tu vida, a tu al rededor y a tu paso. 
Estamos para usar nuestra voz, ahora y siempre, no como favor a otros, si en legítimo uso de nuestro poder, para autorizarnos existir en este mundo y en todos los mundos por venir, lo entiendan hoy o no, lo quieran hoy o no, lo acepten hoy o no, nada nos hará renunciar a ser nosotras mismas.
Tú y yo no tenemos que ser iguales, no tenemos que querer lo mismo para respetar nuestro derecho mutuo a elegir.
Merecemos todas, sin importar quienes seamos o dónde vivamos, las mismas oportunidades para poder elegir lo que queremos y no queremos para nuestro cuerpo, vida, nuestro presente y futuro.
La sororidad no es una fecha, no es un color, no es solo un día al año. No sólo eres tú o yo, somos todas.
Sororidad es apoyar a que todas tengamos las mismas posibilidades de ser y hacer.
Si bien no se decide nacer con o sin privilegios sí podemos elegir qué hacer con nuestras posibilidades.
Por más mujeres unidas y no enemigas.

martes, 26 de febrero de 2019

“¿Alguna vez la luz olvida?

De la serie “esto no es una reseña”...léase (sin cuidado) hasta el final.

Hace algunos días (quizás cientos o sólo un par, no habría diferencia) me movió una pregunta “común”: ¿qué tan fácil es el olvido?
Recordar (que proviene del lugar origen, la memoria) acto inconsciente, realizado con una vulgar familiaridad que se siente como si estuviera en nuestras manos.

Escuchamos “todo es posible guardar” desde las fotos a las que les tienes cariño o cierto recelo, pasando por gente en forma de números de contacto (que pocas veces anotas en alguna libreta física), audios y canciones, archivos de libros y películas, juegos (para “agilizar la mente” o para alguna de tantas filas por hacer), hasta tus perfiles en redes (con acceso a todo lo que eres porque nunca las cierras, más por pereza que por no saber la contraseña).
En fin todos esos recuerdos salvados en nubes (o cabezas metafóricas) están a la misma distancia del olvido.
Si pierdes tu “teléfono inteligente todo se pierde”. ¿Cómo se salvan los recuerdos del paso del tiempo?
¿Escribirlo todo, respaldarlo todo?
¿Por qué tendría que parecer aterrador “olvidar”, “perder” los recuerdos?
¿Acaso no somos una pérdida constante, del tiempo que pasa sin permiso, de  seres y cosas, visibles e invisibles, que pasan a lado nuestro, pero que, al mismo tiempo, nos convierte en un santuario de lo imborrables?

No poseemos nada.
No llegamos a saber de las cosas más que una simple silueta entre tantos claroscuros.
Quizás somos habitados por las palabras sólo por un tiempo.
El tiempo que nos es posible hospedarlas dentro nuestro.
No llegamos a, sólo nos aproximamos.
No existe empeño suficiente que frene el olvido y el recuerdo.
El paso del tiempo subsiste detrás de cada gesto, pensamiento y sentencia, dentro de cada sueño y pesadilla, quizás lo suficiente para que haga efecto en nosotros o mientras podamos crear algo con ello.
Lo suficiente como para ser llave de ventanas, puertas y puertos.

Te pregunto
¿Qué sería del mundo sin ti?
¿No habría compañía, soledad, ni la palabra tú, ni yo?
Llegas al mundo, te nombran y nombras, continuas y (te)descubres en significados e in-significancias. 
Te olvidas de recordar, estas “no estando”.
¿De eso se trata la vida? ¿De recordar? ¿De ser recordado? ¿De (no)morir?

Habrá quien diga a dónde ir, qué pensar, quién ser. 
Quien no escuche si quiera y explique a otros lo que quieres y buscas.
Es posible que haya quien no te mire ni tome en cuenta, jamás se acerque, eso e igual a nada.
Pero también habrá quien te invite a probar, a ver, a di-sentir, a ir, a escuchar, a escucharte a ti, a preguntar-te por lo que sientes o quieras creer ser.
Nace una estrella” cada que vamos siendo dichos en un tumulto de corazones ciegos que intentan recuperar su camino hacia la luz.
La voz que nos viene de dentro no es siempre audible, necesita el eco de otras voces, de otros recuerdos, de otros olvidos para ser y no ser. ¡Para nacer!
Eres un canto en esperanto con la potencia de mil soles para re-surgir cada día y todos los días que quieras y que faltes.

Lo entienda alguien o no.

Llevas contigo el abismo y la cima juntas.
Que no te traten de convencer de lo contrario.
¿Que importa si a veces la carne llega a ser predecible? Es del alma desde donde hablamos. Es desde allí de dónde nos salvamos de haber nacido mortales, del vacío de haber nacido solos, solas, soles.
Es del alma de lo que hablamos y nos habla suplicando no callar hasta que no estalle en la última guerra, ¡de la que ya eres victorioso porque es tuya!
Nadie sabe cuál es el camino del viento.
Nadie sabe dónde se esconde el fuego.
Nadie puede decirte que “no podrás llegar” porque jamás ha habitado en ti ni en tu camino.
Nadie conoce más del derecho de soñar que quien se atreve a estar despierto.
Nadie merece más el intento del amor que quien ha tocado el dolor.
Nadie puede señalarte mas que tu propio espejo.
Nadie podría hacer frente tuyo mas que desde una pregunta.

Y que de los incendios renazca la primavera.
Que del bramido más doloroso provenga una cascada de luz.
Que de tus cenizas se alimente el futuro.
Que te olvides y nunca dejes de hacerlo, al decir-te en todos y en ningún lado, ayer, mañana, nunca y en todo momento.
Que no callen tu alma en las explosiones que le venga en gana  llegar a este mundo.
Que no guarden de ti una figura raquítica, confundida entre pared y sombra, que no guarden de ti sino la explosión, las mil formas de un mismo instante, la agudeza de tu cuerpo, la voraz apetencia de todos tus sentidos.
Sé lo que quieras ser, sélo hasta donde tus fuerzas alcancen, contra la rabia de quien sea, en la calidez de quien te encuentre, pero también contra el odio de quien solo tenga eso para sí, sélo en la intimidad y bajo los ojos de quien sea que (no)esté viendo(te), sélo  hasta que las palabras no te toquen. Sé del firmamento, de todas las nubes y querubines, de todos los círculos del infierno, sé un mismo ser, sé del universo anhelo y del cielo orgullo. Sé estrella, rayo, tormenta, ráfaga de luz, huracán, temblor, lava ardiendo, negra noche, caída, abandono, reencuentro, promesa.
Sé tú, sélo porque ya lo eres, si tienes que ser implacable sélo, hazlo porque solo tienes esta oportunidad.

sábado, 9 de febrero de 2019

“Como matar girasoles o de otras formas del (des)amor”

“Esto no es una reseña, es más una impresión “en extenso”.
“Van Gogh, en la puerta de la eternidad” no va para ganar el Oscar, ¡claro que no lo va a hacer!
No, y (no)disculpen si decirlo así suena pesimista, pero lo pienso solo por algo simple.
La representación en (otra) película sobre la vida de nuestro pintor neerlandés (por mi parte conozco al menos cuatro,cinco , incluyendo la de este año), en primer muestra la distancia material que hay entre él y nosotros, meros espectadores de esas condiciones de vivir (o sobrevivir) y en muchos otros sentidos (anímicos, profesionales, económicos, sociales, cronológicos, espaciales).
Esta película, sin que haga falta enaltecerla (o no) con algo en particular, habla de eso complejo del vivir.
De eso complejo de intentar hacer (y vivir) de lo que a uno agrada, pero desde un lugar donde no es compartido por nadie más. Y no solo eso, sino que hace mostrar a la gente en explícito descontento. 
La idea romántica (mercantil más que otra cosa) del pintor exiliado, pobre, que vive en el abandono y la locura, sin amigos, que no encuentra el amor de pareja, ese personaje que algunos aplauden, no existe, sino como fantasía idílica en una sociedad del espectáculo.
Vincent se encontraba en un escenario donde todos los días padecía su decisión de vida, de expresión de sí mismo. Donde tenía que repetirse casi en forma de alucinación que valía la pena vivir y valía la pena pintar, solo porque para él lo valía (¿tendríamos que suponer que con esto sería más que suficiente para sentirse feliz?).
Hablar del dolor y del sufrimiento, es hablar de lo que nos pasa a todos, y al hablarlo sobre Van Gogh, es hacerlo sobre un hombre que padecía en silencio, padecía la frustración de no tener permitido ser con nadie y en ningún lugar lo que era
Hablar sobre lo que vivía y padecía (a gritos de pintura e incluso de escritura-ojalá puedan leer sus cartas también) que a todas luces parecía lograr nada, en general y en la vida, ganaba nada. Esa figura “perdida”, en “pérdida”,  podría ser en resumidas cuentas, lo que representaba para los demás. Solamente alguien perdido.
Dentro de cada película que han lanzado sobre él, en cada intento de mostrar (¿querer reivindicar?) su figura no hay forma posible. 
Más allá de que para algunos lo podría merecer, esta película, en particular, tiene quizás la sutil búsqueda de hacerlo, porque si Vincent no fue merecedor de ninguna aprobación mientras vivía, para él, ganada entonces “la puerta de la eternidad”.
Más allá de que compartamos la idea, ¿ no acaso es un poco inservible?, nos reunimos para acompañarle en la pantalla  ¿no acaso él lo necesitó en vida y no ahora, ni en un paraíso futuro, sino ayer, ayer cuando tenía frío, ayer cuando moría de hambre de a poco, ayer cuando se sentía solo, ayer cuando necesitaba compañía, ayer cuando necesitaba con quien hablar, con quien soñar, con quien reír, con quien odiar, con quien llorar, y no ser visto como loco ni apedreado, medrentado ni mandado a hospitales psiquiátricos para no molestar a la gente? ¿Cómo lo merecemos cualquiera de nosotros también?
A veces, pienso, que la gente cree que “conociendo tanto de alguien”, por verle en películas, canciones, fotos, podríamos llegar a comprender su dolor, sentir lo que sintió. Viéndole desde una distancia segura donde solo la fascinación se asoma y no hay más que entendimiento árido. 
Vemos, escuchamos y creemos que nos representa, porque del dolor nadie se escapa, cierto es, y por tanto nos podría pertenecer su historia.
A veces nos pasa, lo pensamos así, acudimos a las personas y objetos así y, a veces, en esa serie de creencias vamos y solo estamos matando el sentir del otro.
Lo hacemos quizás porque nada nos lo impide. En este caso Van Gogh no puede, está muerto, y nada nos detiene para hablar de él, escribir de él, hacer más películas con su nombre, asumir de él o de cualquiera lo que vive o no, padece o no.
Por otra parte, si esto hubiese sido en vida del pintor todo lo que pasa ahora, tal vez pondríamos haberlo tenido con alguna oportunidad de saberle en su descontento o contento, con todo lo que pudiéramos decir al respecto de su obra, ahí hubiéramos tenido para dar algo del respeto que todos merecemos por lo que hacemos, darle la palabra.
Pero, y si viviera aún ¿ya no sería el loco? ¿O lo sería de nuevo porque no vende sus pinturas y sus trazos están fuera de las vanguardias y no tiene amigos poderosos, ni un linaje antiguo y respetable? ¿Tendríamos alguna palabra de aliento para él o solo una serie de nuevas palabras como pobre, inmigrante, vagabundo, enfermo, viejo...diferente?
Hablar de la vida de otros y lo que creemos que les pasa es, en definitiva, un exceso.
Independientemente de todo, bueno, tener nuestra réplica con él es imposible.
Y si continuamos diciendo algo es porque nos conmueve. Sí, también.
Así me encuentro yo, probablemente errando aquí sin más, quizás sobre lo que veo o no de él en mi. Pero lo asumo, asumo qué hay cosas que creo ver pero que también le desconozco completamente, y no, no estoy para defenderlo y tampoco para justificarme.
Solo sé que no me pude guardar estos renglones. Y puedes detener tu lectura de esto cuando quieras.
Y sí, seguro no tengo mas legitimidad en lo que digo que yo misma, para asumir que lo he dicho como equívoco propio y que lo sostengo ante el (dis)gusto de quien (dis)guste.
Intentaré resguardar los sentimientos que él me evoca muy personalmente, porque creo que lo que hagan nacer en cada uno tiene que ser eso, del nacimiento de sí, y no un mandato, no un deber, ni obligación, espero, quizás, que evoque en quien me lee ahora desde la forma más libremente posible, y solo quisiera nombrar algo más que con su historia he pensado.
Nada sabemos del otro, pero las más de las veces se olvida precisamente que no le poseemos, aunque veamos y escuchemos algo de lo que hace o dice. 
Creo que ese desconocimiento completo del otro es lo que produce más incomodidades y termina haciendo que se le lastime a alguien para que diga siempre  “todo lo que piensa”.
¿“Todo”?, ¿”lo que piensa”?, ¡vaya!, ¡que no existe posibilidad de tal cosa! 
Nos encontramos en aproximaciones. Pero jamás atravesaremos los pensamientos de nadie. ¡Nadie!
Eso, eso se llama libertad.

Ojalá pudiéremos contemplarnos más desde ahí que en la creación de barreras y castigos.
Viviendo más con lo íntimo.
Porque quizás, cuando no se forza, algo llega. Por muy abstracto que suene esto, llega algo cuando le es preciso llegar. No antes no después.
Hablo aquí (como espero hacerlo en cualquier lado) desde mi recoveco de mundo que soy. Solo desde mi. Desde aquí y hasta acá te digo que sí, si hablo y he escrito sobre esto y de esto, es porque me mueve y conmueve el tema y desde este telúrico lugar pienso en voz alta más para mí que por algo más.
Escapamos a la comprensión del otro, incluso la de uno mismo. 
Y de la ambigüedad de existir sobreviviremos, a cuestas, en contra, con, sin, para, por el otro, en la más profunda de las soledades, lo haremos, siempre lo hemos hecho, siempre lo podremos hacer, una e infinitas veces más.
Siempre lo podremos hacer si se quiere, o no sé, más importante aún, tal vez y, en el más estricto sentido metafísico del término, si es que se puede.
He de confesarme, apreciable lector, las manos me tiemblan y de alguna manera misteriosa, pero precisa, también el espíritu desde que comencé a pensar en escribir esto.
No sé si es emoción, enojo, desesperación, (des)esperanza, frío, hambre, alguna exaltación ontologica que aún desconozco, o nada en particular pero sea la razón que sea, que venga a bien para transmitir las ideas que me traen ebullendo las manos y haciendo explotar augurios, brújulas, faros y mapas.

A veces viene a bien un temblor sin nombre para conformar el propio.”

sábado, 26 de enero de 2019

“Con-juro”

“¿De qué conjuro he de curarme?
Si la noche de mis ojos no se apaga
Y la luz de estas manos no es de ahora
Voy a hablar con este lápiz que me lacera
Y a romper con este mismo todas las hojas de mis libretas 
Quizás no tengo mejores formas
Y mucho menos dolores faltos de incoherencias.

Quiero que mis letras sean confesión despiadada, siniestra y dócil.
Tanto que rompan en llanto
Tanto que convoquen al fuego.

No tengo paz, no conozco el silencio
¡No entiendo del perdón, no suplico cielos!

La palabra que me abarca y apodera
No conoce amo y desconoce al miedo
Se desvanece en tanto escribo, en tanto soy palabra, nunca anhelo.
Siempre más, quizás menos.

Dormir en hiel y soñar con un ángel desterrado.

Desbordarse con lo más voraz del trueno
Recordar lo más funesto del tormento.

Caminar con el grito de una rosa en los párpados
Para ofrecerle al poema hasta el último quebranto”.



sábado, 5 de enero de 2019

Es presente.

La herida.
En la que, por la que, a pesar de la que hablo 
No está en mi, no está en ti.
Mí herida.
De la que hablo, me habla, me forma, deforma, conforma, reforma, inconforma.
La que insiste, persiste, resiste, exime, reprime, deprime, redime, imprime.
Que soporta, aporta, comporta, importa y desboca.
No tiene ni cielo ni fondo
Ni luz ni olvido, ni paz ni aliento 
Carece de los cinco sentidos
De puntos cardinales
De territorio y de nombre 
De los cuatro elementos 
De algún cuadrante
De destino, causa, efecto, afecto y defecto
No puede nombrarse
No puede tocarse
Sin aroma y sin sabor 
Es en ti y sobre ti, antes y después, primero que nada y al final de todo.
Es vacío simple, limpio y puro.
Agudece por la vida, resurge de la muerte
Se hunde en cada sueño y pesadilla
Carece de intención y excede en intensidad 
No le busques, no le llames, no le invoques, no le lamentes, no le pidas
No hace falta.
La falta le fundó y ahí es donde siempre vivirá.


De ahí venimos y para allá vamos”.

martes, 1 de enero de 2019

1

Día 1 para el mundo humano, de nueva cuenta y por dos mil diecinueveava ocasión, después de Cristo, de nuevo.
Si bien (no) puede evitarse, ¿para qué quejarse in-cansablemente de la relatividad del tiempo?
La queja libera nuestra mente y espíritu, de acuerdo.
Para nuestros cuerpos el paso del tiempo no representa una ventaja, seguro.
Pero ya está casi pre-visto que se sufrirá lo se vaya a sufrir, se padecerá lo que se vaya a tener que padecer, porque ese paso de lo temporal no se aminora en nada por el clamor mundano, pero ¡de la angustia resurgirán los deseos!
No obstante, me pregunto, unas veces más que otras, si quejarse tendría que (o podría) ser por algo distinto. Lo pienso en voz alta, usted me disculpará, o no, apreciable lectora, lector, pero en estos mares las ideas así avanzan y relatan im-perdonablemente.
Y es que ¿al humano le cuestan los inicios y dar por término las cosas y, por eso, se forza para lograrlo creando sistemas métrico-decimales para escudarse, ayudarse, perdonarse, resignarse en ellos, por ellos y a pesar de sí mismo?
Espero mis palabras no se tomen a prejuicio, porque estas dudas en forma de pregunta o acertijo surgen sin objetivo moralista y solo por lo que el sentido catártico del método pueda crear después, en quien sea y donde sea. Quería que lo supieras ya que has pasado por aquí.
Cada renglón es un intento de bucear profundo en un mar de ideas, hallazgos y des-encuentros.
Pero si no hay reflejo en tus aguas, con sinceridad te confieso que no hay más nada que me parezca mejor. 
Disiente, te imploro.
Disiente conmigo y de quien así lo desees, te agradezco el gesto siempre.
Sal, zambúllete de estas líneas a la marea que más sacuda o tranquilice tus noches, tus días y tus pensamientos, te invito y suplico, de nuevo y siempre.
Sueña si quieres, no lo hagas si no te hace falta.
Porque lo que más me puede, con esas ideas persecutorias del tiempo y del espacio, es que algunas de ellas tengan tintes de forzar al otro a ser lo que no sabe, no quiere o no puede ser.
La vida es más invitación e interrogante que atajo, que receta, qué certeza, que respuesta.
Avanza con lo que tengas, no te detengas, ya habrá lugar para lo que se tenga que hacer lugar. 
Habrá quien escuchará, si así llegas a desear que suceda.
Toma un pedazo del tiempo para lo que más te cimbre y cimbra al mundo  de vuelta, ¡te imploro!
Hazte siempre escuchar, te invito, que la vida es solo un eterno pensamiento en voz alta.

Resumen de mi Guadalupe Reinas 2025

Se fueron enero y febrero pero aquí estoy, sosteniéndome en en las cosas que me gustan. Por fin escribí lo que fue mi GR 2025 , maratona lec...