Sobreviví al 2020 porque leí con mis amigas, porque leí junto a otras mujeres, porque leí a escritoras.
Nos compartimos
textos, los compramos en conjunto, por sugerencia de la otra, hicimos trueques.
Nos los pasamos
por correo, inbox, tweets, whats, canales de telegram, drive, epub, utilizamos
toda cantidad de enlaces descargables.
Promovimos la
lectura, leímos, dejamos de leer, leímos a medias, retomamos lecturas, releímos.
Sin importar el peso
de la virtualidad, nos desbordamos en escucha, en el regocijo por vernos, por
sabernos cercanas aun en la distancia.
Y lloramos
juntas, desde la pantalla, cercana a la otra, a otras sin conocer pero en
quienes confiamos y confiaron en nosotras.
Y fuimos (virtualmente)
a ferias de libros, círculos de lectura, clubs de debate, coloquios, foros, conversatorios,
talleres, no-talleres.
Escuchamos todas las
historias de nuestras escritoras favoritas y terminamos escuchando las
historias de tantas nuevas escritoras porque una cosa llevó a la otra y un hilo
llevó a otro y te etiqueté porque creí que te gustaría, gracias no la conocía,
voy a leer más, hola, perdón, yo lo tengo se los paso.
Y juntas fuimos
virtuales para sostener(nos) hacer(nos) casa-hogar-guarida-cobijo-territorio-cuerpo-oyente-lectora-escritora-confidente-cómplice.
Este breve texto es en honor a cada una de las escritoras y lectoras con las que he compartido este año, al Book Club Feminista de Xalapa por ser un espacio seguro para hacer colectiva en el lugar donde vivo y, al mismo tiempo, llegar juntas a más lugares, pero sobre todo, llegar a vivir y apreciar el proceso íntimo de la lectura; también agradezco a la Colectiva Feminista @librosb4tipos porque con su maratona #GuadalupeReinas tengo más conciencia del gran valor del trabajo de las mujeres en torno a los libros en todas sus dimensiones.
Sé que sobreviviré
a lo que traiga el 2021 porque continuaré leyendo, hablando de y sobre escritoras y porque sé que esto es un camino de compañía, de acompañamiento, de compartir lo que somos, escribiendo
y reescribiendo cuanto queramos, porque podemos hacerlo, aprender incesantemente, ser juntas algo nuevo para reescribir
nuestra historia cuando lo decidamos.